viernes, 7 de agosto de 2009


Pithecophaga jefferyi

Clasificación científica

Reino: Animalia
Filo:
Chordata
Clase:
Aves
Orden:
Falconiformes
Familia:
Accipitridae
Género:
Pithecophaga
Ogilvie-Grant, 1896
Especie:
P. jefferyi
Nombre binomial:
Pithecophaga jefferyi
Ogilvie-Grant, 1896


El águila monera filipina (Pithecophaga jefferyi) es la mayor rapaz de las selvas de Filipinas y una de las especies tropicales de águila más grandes de entre las existentes. Es el ave nacional de Filipinas, donde se le denomina simplemente como águila filipina.



Historia :

Fue descubierta en una fecha tan tardía como es 1896 porque rara vez sale de la masa boscosa. En un principio se la llamó el Águila come-monos, debido a informes de los nativos del lugar, que aseguraban que se alimentaba sólo de monos (de ahí su nombre científico, del griego phitecus (mono) y phagus (comedor)). Los resultados de investigaciones años más tarde revelaron que también se alimentaba de otras presas, como el colugo de Filipinas, algunas serpientes, lemures, varanos, o incluso aves grandes, como calaos. Como podía haber confusiones con otras especies de águilas, se le cambió el nombre a Águila Filipina.


Distribución :

En 1940 se podían encontrar en las zonas selváticas de Luzón, Samar, Leyte y Mindanao. Donde se ha calculado que originalmente vivían unas 6000 de ellas. Nada comparable al número actual que puede rondar los 370 ejemplares repartidos únicamente por las islas de Mindanao donde habitan unos 300 ejemplares y Luzon en la que están casi extintas.


Características :


Las hembras que son entre un 10-20 % más grandes que los machos pueden llegar a medir un metro, pesar 7 kilos y tener una envergadura de más de dos metros, lo que las convierte en las rapaces más grandes del mundo. Su longevidad es de 30 a 60 años y más en los animales que se tienen en cautividad.


Cría en cautividad :

En 1976 se inauguró un centro de rehabilitación para águilas filipinas confiscadas en el Parque Nacional Monte Apo, distante 37 kilómetros de Davao bajo el auspicio de la Oficina de Desarrollo de los Bosques.

Durante 14 años los esfuerzos para criarlas en cautividad fueron infructuosos ya que no se tenía el equipo o los conocimientos adecuados. Además no ayudaba que no fueran nada sociales. En dos ocasiones, las hembras mataron a los machos. Y cuando conseguían que se apareasen los huevos no fueron fértiles y no llegaron a nacer polluelos.

El 15 de enero de 1992 nació el primer polluelo nacido en cautividad en todo el mundo al que pusieron el nombre de Pag-Asa. Una de las mejores temporadas de cría fue la de 2000/01, en la que nacieron dos ejemplares. En total, 9 de las 23 águilas del centro nacieron en él.

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